El trastorno del espectro autista

 

El trastorno de el espectro autista:

El Trastorno del Espectro Autista (TEA) debe ser considerado como un trastorno del
neurodesarrollo que repercute en la interacción social y el lenguaje, presentando
también patrones repetitivos en las costumbres e intereses. Es un trastorno crónico,
aunque la detección e intervención temprana pueden hacer que los sujetos que lo
presentan funcionen de una forma más autónoma.


El TEA cuenta con un gran componente hereditario que se puede explicar a través de 
déficits que afectan la comunicación no verbal y de una rigidez en el pensamiento; esto
determina que la adaptación social, académica y familiar de los sujetos que registran
TEA sea limitada. De hecho, en la Clasificación Internacional de Enfermedades 
CIE-11 (2018) es considerado parte de los trastornos del neurodesarrollo. Las dificultades
de aprendizaje afectan la alfabetización, puesto que la lectoescritura es fundamental 
y se basa en una combinación de múltiples métodos y habilidades. Teniendo en cuenta que
las dificultades de aprendizaje del TEA suelen verse reflejadas en la lectoescritura, se hace
necesario contar con un enfoque sistemático basado en la visualización. 


Entre las intervenciones que mejores resultados ofrecen, aparecen
métodos como el ABA y el TEACCH. Para que se dé la educación integrada de forma
adecuada, se deberán unir la educación de la escuela y la educación del hogar.
La posibilidad de adecuar el entorno gracias a la acción de la estructura y a la     
colocación de apoyos visuales es fundamental para los niños y niñas con Trastorno del
Espectro Autista. El apoyo integral es una forma de articular la acción educativa de
docentes, de expertos y expertos en TEA y de la familia, para favorecer el
mantenimiento de la situación de ayuda, pero al mismo tiempo para fomentar la
autonomía. La comunicación funcional y la sensibilización del centro escolar fomentan
la inclusión. Aprovechar fortalezas y características como el pensamiento visual y la
memoria es aprovechar lo que tiene el niño o la niña para favorecer el aprendizaje. Las
rutinas, la atención
al detalle y, por tanto, las formas de consolidar saberes permiten prevenir la ansiedad.
El rol docente es necesario para facilitar el proceso de enseñanza-aprendizaje de
alumnos/as con TEA y, por lo tanto, necesitaremos entenderlo y adaptarlo; será
importante que podamos crear un ambiente estructurado y predecible para crear
entornos en los que la ansiedad no aparezca. Será esencial poder contar con
comunicación sencilla y directa, por lo que el uso de apoyos visuales facilitará en
buena medida la comprensión. El apoyo individualizado y la adaptación de
expectativas son cruciales. Trabajar codo con codo con la familia del alumno/a
asegurará un enfoque coordinado de acuerdo con el perfil del estudiante para
maximizar su potencial.

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